- Te adoro.
- Te espero.
- Te necesito.
- Te pertenezco.
- Te haré volar.
- Te haré único.
- Te haré más increíble de lo que ya puedes llegar a ser.
- Te daré amor como nadie te ha dado.
- Te soñare eternamente.
- Te robaré un beso, y pediré de rescate un millón más.
- Te robé el corazón aquel día.
Y seguiré llevándolo dentro de mi hasta el fin de los míos.
Tú, cargado de amor, trocito a trocito, me transportas a otro mundo, a otra época, a otro lugar. Eres, como decirte, un regalo para mi paladar.
Aléjate de mi, pero no demasiado. Mantente al margen pero espíame de vez en cuando. Recuérdame que te odio solo para recordar que no deseo hacerlo. Mírame de lejos, cuando yo no lo haga. Pelee monos un rato, sólo por placer. Repíteme lo que ya sé, sólo para escucharte de nuevo. Tenme paciencia, aunque quisieras ahorcarme. Hazme llorar para que luego me hagas reír. Ignórame, y así sabré que soy importante. Bésame en la frente y tomaré en cuenta que me cuidas. No me escribas, y prometo no pensar que me olvidaste. Grítame con cuidado para no tener que asustarme. Siente celos, pero de ti mismo. Déjame por un segundo, pero abrázame al siguiente. Háblame de razones, aún cuando no te las pida. Hazme el amor. Moléstame y sabré que por lo menos piensas en mí.
Demasiado tiempo para olvidar, por muy pequeña que fuera, alguna parte de esto. Pero poco hasta el final de nuestras vidas.
Por muy común que parezca la expresión, no puedo tener ojos para nadie más, rey.
"Deléitame con tu sabor, mordisco a mordisco, déjame con buen sabor de boca, tu que dices curar las heridas del alma"
No hay comentarios:
Publicar un comentario