Aprendí que los amores “eternos” pueden o no terminar en una noche. Que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos. Que nunca conocemos a una persona de verdad. Que todavía no inventaron nada más reconfortante que el abrazo de tu mejor amiga. Que el “nunca” nunca se cumple y que el “para siempre”, siempre termina.
"Porque tanta alegría vivida, no se puede perder"
No hay comentarios:
Publicar un comentario